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Abusador y abusadores

Tramo 1B de Parques del Río requirió nueva adición en plata y en tiempo

Más que por tratarse de un asunto de narcotráfico, crimen organizado y lavado de activos, el caso de César Emilio Peralta (César el Abusador), sindicado por las autoridades nacionales y de Estados Unidos como zar de las drogas, resalta más por los entresijos situacionales, conexiones, subconexiones, extrañeces, dudas y misterios que presenta.

La historia muestra a un protagonista salido de la más espantosa indigencia a poseer una fortuna incalculable, donde los lujos y excentricidades van de la mano con su extraordinaria capacidad para burlar a las autoridades que en varias ocasiones lo llevaron ante los tribunales, decomisándole drogas, armas y propiedades.

Y aunque su nombre salió (de nuevo) a relucir en el incidente en que se vio envuelto el expelotero dominicano David Ortiz, cuando recibió un disparo en la espalda el pasado 9 de junio mientras compartía con unos amigos, todavía no hay certeza de los verdaderos motivos de la agresión la que, partiendo de la versión (oficial) de una confusión, muchos atribuyen a líos de bajo mundo, con faldas incluidas.

El asunto es que luego de un operativo conjunto con agencias anticrimen norteamericanas, más de una decena de detenidos, millones de dólares incautados en bienes, y la lupa mediática encima, el principal imputado desapareció como por arte de magia y la gente se llena de preguntas, lamentablemente con pocas respuestas.