Economía

La crisis de los opioides empieza a pasar factura a las farmacéuticas

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Directivos de Johnson & Johnson escuchan la sentencia condenatoria del juez Thad Balkman, el pasado lunes en Oklahoma. / AP / CHRIS LANDSBERGER / THE OKLAHOMAN

No es más que un dato aséptico, pero sirve para ilustrar la penetración de los  analgésicos opioides  en la sanidad estadounidense. Solo en el año 2015, se vendieron más de  326 millones de pastillas  en  Oklahoma , un estado de cuatro millones de habitantes, el equivalente a 110 pastillas para cada uno de sus adultos. Los costes de ese  tsunami de narcóticos , que ha dejado un reguero de  adicción y muerte  en todo el país, habían recaído ahora casi exclusivamente en los pacientes y los municipios más golpeados por la epidemia. Un desequilibrio que está empezando a cambiar. Un  juez de Oklahoma  ha impuesto a  Johnson & Johnson  una multa de  574 millones de dólares  (unos 515 millones de euros) por propulsar la  crisis de los opioides  en el estado. 

En la sentencia se esgrime que la multinacional estadounidense y sus subsidiarias se dedicaron a  minimizar con agresivas campañas promocionales los riesgos de adicción  de los opioides al tiempo que alertaban de la prevalencia del dolor no tratado. La compañía inundó el estado de visitadores médicos recompensados con jugosos incentivos para convencer a los galenos de que era necesario  aumentar la prescripción  para solucionar el problema. Y dio prioridad a los profesionales más tendentes a recetarlos, untándolos a menudo con pequeños regalos y prebendas. “El aumento de la  adicción a los opioides  y las  muertes por sobredosis  no fue una coincidencia, corrió en paralelo al aumento de las ventas”, escribe el juez  Thad Balkman  en la sentencia. 

El magistrado ha fundamentado su veredicto sobre el  “perjuicio público”  que causaron las acciones de la compañía. Más de  6.000 personas han muerto  por sobredosis de fármacos derivados del opio en Oklahoma desde el año 2000. “La crisis de opioides ha  asolado el estado  y debe ser aplacada inmediatamente”, añadió el juez. Su sentencia tiene una enorme trascendencia porque es la primera vez que un tribunal estatal  responsabiliza a las farmacéuticas  de la crisis que ha hecho estragos en el país desde mediados de los años noventa. Y es solo el principio de una  ofensiva judicial  que los expertos han comparado con la que enfrentaron en su día las  tabacaleras .  Cuarenta y ocho estados y casi 2.000 municipios , condados y tribus indias han demandado a una larga lista de  fabricantes de opioides, distribuidoras y cadenas de farmacias.

Oklahoma llevó también a los tribunales a  Purdue Pharma  y la israelí  Teva , pero ambos casos acabaron cerrándose con  acuerdos extrajudiciales . A cambio del pago de 270 millones de dólares y 85 millones respectivamente, ni una ni otra tuvieron que reconocer responsabilidad alguna en la crisis. Johnson quiso en cambio demostrar su supuesta inocencia yendo a juicio, un tiro que acabó saliéndole por la culata. A pesar de la victoria de la fiscalía de Oklahoma, sus autoridades se han quedado muy lejos de los  17.500 millones de dólares  a pagar en 30 años que pidieron de compensación en la demanda civil. 

Esa cifra sirve para ilustrar los costes mareantes de la crisis que enfrentan municipios y estados. Tanto en materia sanitaria como de seguridad o educación. Pero también la ambiciosa ofensiva judicial en curso para obtener compensaciones de los principales actores de la crisis. Dos  condados de Ohio  reclaman  7.200 millones  a varias empresas del sector, mientras una demanda federal conjunta de cientos de municipios y condados aspira a obtener  483.000 millones , según fuentes de Reuters.

Para dolores crónicos

Los analgésicos opioides se administraron durante mucho tiempo con extrema cautela. Se reservaban para los  enfermos terminales , los  pacientes con cáncer  o los  tratamientos posoperatorios . Pero todo empezó a cambiar a mediados de los 90, cuando un grupo de médicos con apoyo de las farmacéuticas del ramo empezó a presentarlos como una suerte de  panacea para toda clase de dolores crónicos  al tiempo que ofuscaban su extraordinario poder adictivo y recomendaban tratamientos de larga duración. Según datos federales recientemente revelados, entre el 2006 y el 2012 las farmacéuticas pusieron en el mercado  76.000 millones de pastillas de oxycodona e hidrocodona , dos de los analgésicos más comunes. 

Millones de estadounidense se engancharon como si fueran caramelos. Primero, a los fármacos y, en oleadas posteriores,  a la heroína  y el  fentanilo del mercado negro . La consecuencia: casi  400.000 muertos por sobredosis de opioides legales e ilegales  entre 1999 y 2017, según cifras oficiales. 

La crisis está demostrando ser dificilísima de atajar, a pesar de que ahora sí se están tomando medidas y hay conciencia de las dimensiones de la catástrofe.  Cada día mueren 130 estadounidenses  por sobredosis de opioides legales e ilegales. Y aunque se ha reducido la prescripción, en 2017 se firmaron  191 millones de recetas  de analgésicos narcóticos, según el  Centro de Control y Prevención para las Enfermedades (CDC) . Desde grajeas a fentanilo en parches. 

A medida que tomaba cuerpo el acoso judicial a las farmacéuticas y los grandes distribuidores, sus esfuerzos se centraron en  promover sus opioides en otros países, España incluida,  donde utilizan las mismas estrategias empleadas inicialmente en EEUU, según han alertado  Naciones Unidas  y varios artículos periodísticos. Es muy parecido a lo que hicieron en su día las tabacaleras. Las cinco mayores empresas del sector acordaron en 1998 el pago de más de  200.000 millones de dólares  por los perjuicios causados por sus cigarrillos a la salud de los estadounidenses, en el mayor acuerdo extrajudicial de la historia. 

Johnson ha afirmado que  recurrirá la sentencia de Oklahoma . “La compañía produjo medicinas que son esenciales para aquellos que sufren de un dolor debilitante”, dijo Sabrina Strong, una de sus abogadas, tras conocerse la sentencia. “Actuó de forma responsable”. Si bien los 574 millones que debería pagar al estado son una cifra llamativa, difícilmente minará su músculo financiero. La compañía, más conocida por sus productos de higiene familiar, ingresó el año pasado 85.000 millones de dólares. 

Temas: Farmacéuticas