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Dos sistemas, un mundo

Rocio Higuera, Periodista Rocio Higuera

A medida que se aproxima el aniversario 30 de la caída del Muro de Berlín, ha vuelto al primer plano el tema de la libertad en Moscú y Hong Kong, aunque en circunstancias históricas y políticas muy diferentes. ¿Podría representar una forma modernizada de autoritarismo una alternativa a la democracia liberal y al Estado de derecho? China se ha fortalecido y su percepción de ser una nueva superpotencia global ha generado un cambio de conducta . Sus autoridades ejercen cada vez más influencia sobre Hong Kong, lo que sugiere que desean avanzar en dirección a “un país, un sistema”.

El proyecto de ley (desde entonces suspendido) de permitir la extradición de personas arrestadas en Hong Kong a China continental se vio como una amenaza a la democracia y el Estado de derecho en la ex colonia británica. Las autoridades de Pekín saben perfectamente que este intento de debilitar la autonomía de Hong Kong es la razón de que millones de personas se estén manifestando en las calles de la ciudad. Considerando las actuales estructuras de poder en China (y Rusia), las protestas masivas de este verano en Hong Kong (y Mosc&uacute😉 tienen muy pocas probabilidades de éxito en el corto plazo.

Sin embargo, son significativas porque representan un contrapunto al debilitamiento de la fe en la democracia que se ha propagado por Occidente. La división del mundo en dos sistemas hace recordar de inmediato a la Guerra Fría . Pero en ese conflicto el tema principal era el poderío militar, y por eso la carrera nuclear fue un elemento central. En cuanto a los estándares de vida, el Bloque Soviético nunca pudo competir con Occidente. a competencia con China girará precisamente en torno a qué sistema ofrece más progreso tecnológico y material.

El ascenso de China desde un país en desarrollo asolado por la pobreza a una potencia económica es uno de los grandes logros de la era moderna. Millones de habitantes han salido de la pobreza para pasar a ser parte de una creciente clase media orientada al consumo, y es probable que millones más las imiten en el corto plazo. China ha estado fortaleciendo sus fuerzas armadas, mas no ha ejercido fuerza más allá de su vecindario inmediato, a diferencia de la Unión Soviética . Debe su creciente influencia global no a su ejército, sino a su economía y su creciente capacidad de innovar rápidamente en el ámbito tecnológico.

En consecuencia, para Occidente el “desafío chino” es demostrar que para la mayor parte de la humanidad su modelo de democracia sigue siendo mejor que el autoritarismo de estilo oriental. El presidente estadounidense Donald Trump es una especie de Caballo de Troya chino ; está haciendo todo lo posible por socavar la credibilidad del modelo occidental. En una perspectiva histórica, sus ataques a la democracia tendrán muchas más consecuencias que su guerra de aranceles. Para empeorar las cosas, Europa, con su obvia debilidad económica y su ingenuidad geopolítica tampoco está pudiendo articular una defensa del modelo occidental.

En esta etapa ya no se puede evitar el ascenso de China. Que el modelo chino de modernización autoritaria pueda tener éxito en el largo plazo es un tema que las futuras generaciones de chinos tendrán que responder. Puede que quienes no tengan recuerdos de los horrores del pasado, como los que ocurrieron en la Revolución Cultural , simplemente vean el modelo chino como algo natural. Pero la edad moderna se construyó sobre la libertad. Como hemos visto este verano en Hong Kong y Moscú, es una lección que no se olvidará muy pronto.

’El ascenso de China y su sistema generará más competencia; estas nuevas rivalidades se deben manejar pacíficamente, al coste que sea. Un planeta con ocho mil millones de habitantes no se puede permitir un conflicto global’.

Perfil

Joschka Fischer. Ministro de Relaciones Exteriores y vicecanciller de Alemania entre 1998 y 2005, fue líder del Partido Verde alemán durante casi 20 años.