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¿Fin de la impunidad?

La reforma busca dotar de mayores facultades a los fiscales y policías en la investigación de los delitos, el problema es que estos esquemas ya fracasaron y que, en algunas ocasiones, derivaron en actos de tortura y el encarcelamiento de personas inocentes. El modelo propuesto quita preponderancia a los jueces que han sido señalados como causantes de que miles de delincuentes se paseen libremente por las calles

En medio de una crisis de seguridad pública y de derechos humanos, el gobierno federal filtra una reforma al sistema penal que parece una vuelta a ese pasado, donde privaba la razón de la policía, no así de los derechos humanos de víctimas y de inculpados.

La reforma busca dotar de mayores facultades a los fiscales y policías en la investigación de los delitos, el problema es que estos esquemas ya fracasaron y que, en algunas ocasiones, derivaron en actos de tortura y el encarcelamiento de personas inocentes. El modelo propuesto quita preponderancia a los jueces que han sido señalados como causantes de que miles de delincuentes se paseen libremente por las calles.

También propone bajar el estándar probatorio para que los ministerios públicos y fiscales puedan obtener mejores resultados en sus investigaciones. Hoy por hoy, nos hace mucho sentido el comentario que muchos delincuentes están libres, porque las carpetas de investigación fueron mal armadas o porque los jueces se prestaron a componendas con los delincuentes.

La crisis de impunidad que vive nuestro país, el gobierno federal la enfrenta soterrando el sacrosanto principio de presunción de inocencia, bajando el estándar probatorio y eliminar la figura de los jueces de control. Es decir, un pase en automático para que las personas culpables o inocentes pasen una temporada en la cárcel.

La propuesta tira por la borda la reforma a la justicia penal del año 2008, que terminó de implementarse en el 2015; culpa al Poder Judicial de la crisis de impunidad criminal y pone la solución en manos de policías y fiscales. ¿Estarán listos la policía y la FGR para tales responsabilidades? Qué miedo querido lector.

La otra pinza de la reforma es una reestructuración al Poder Judicial, que mina las facultades de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y crea a jueces que resuelvan los hechos de corrupción en el Poder Judicial, nombrados por el Senado, con lo que se pone en entredicho su independencia.

Querido y paciente lector, la propuesta es el inicio de la discusión, esperemos a su formal presentación y al formato que se decida para su discusión. La interrogante es si el senador Ricardo Monreal y el Consejero Jurídico de la Presidencia Julio Scherer harán caso a las propuestas de académicos, sociedad civil y medios de comunicación o, harán oídos sordos, como en otras ocasiones. Hasta la vista querido lector.

Eliseo Rosales Ávalos Abogado

Los mismos de siempre Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.

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