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Safe Drive Florida | Complot y silencio de la OEA

Botellas de vino tinto enviadas al espacio

Es incomprensible, pero todavía hay algunos gobiernos en América Latina, como los del Grupo de Lima, que no solo pertenecen a esa nefasta institución, sino que se prestan a los más diabólicos planes para derrumbar gobiernos y acabar con proyectos sociales que benefician a millones de ciudadanos pobres de nuestros países

Institución concebida a la medida de los intereses de Estados Unidos, financiada y aupada por quienes le sirven de anfitriones en Washington, ha mostrado sus garras en la concepción, organización y ejecución del golpe de estado en Bolivia. Esa es la oea.

Una vez depuesto el presidente Evo Morales, la organización no ha dicho una palabra. Condenar lo ocurrido sería mucho pedirle. Llamar al diálogo debía ser la conducta a seguir, y nunca lo hizo. Actuar para que se respeten las vidas humanas, entre ellas la del Presidente, el vicepresidente y demás funcionarios bolivianos, tampoco ha sido parte de su agenda.   

Lo peor de todo, tanto su secretario general, Luis Almagro, como  ese apéndice ilegal que es el Grupo de Lima, han guardado silencio cómplice en este caso, seguro esperando señas desde el Departamento de Estado norteamericano.

Es incomprensible, pero todavía hay algunos gobiernos en América Latina, como los del Grupo de Lima, que no solo pertenecen a esa nefasta institución, sino que se prestan a los más diabólicos planes para derrumbar gobiernos y acabar con proyectos sociales que benefician a millones de ciudadanos pobres de nuestros países.

Debo admitir que este lunes, cuando pensé erróneamente que me encontraría en la red de redes alguna declaración de condena por parte de la citada oea –aunque fuese más cínica que el olvido mismo–, sobre lo que ocurre en Bolivia, me sentí frustrado al no encontrar nada.

Mientras el digno y solidario gobierno de México, percatado de la necesidad de asumir una postura en defensa de la paz en Bolivia, ha llamado a una reunión urgente de la institución, la otra cara de la moneda, el gobierno peruano,  se limitó a pedir nuevas elecciones en la nación vecina y que la oea acompañe todo el proceso.

Pienso que ha llegado el momento

–quizá debió ser mucho antes– de que los pueblos latinoamericanos denunciemos todos a la OEA, donde se impongan la vergüenza, la ética y el deseo de nuestras naciones por encima de las más oscuras maniobras de una entidad que ha demostrado durante su historia ser servil a sus amos estadounidenses por encima de los intereses de los pueblos.

Repito, es la hora de borrar, de una vez y para siempre, a esa pesada carga que tanto daño hace a los procesos de independencia y desarrollo de nuestros pueblos. Es el momento de desenmascarar ante el mundo a personajes como su secretario general, Luis Almagro, capaz de tramar las peores componendas para propiciar golpes de estado como el consumado en Bolivia contra un presidente constitucional, elegido democráticamente, querido por su pueblo, ejemplo de trabajo y dignidad.

Incluso, a esa institución debía acusarse por adelantar información sobre la auditoría de los comicios bolivianos, que debió hacerse pública este martes y, sospechosamente, se filtró desde el sábado en la madrugada.

¿Qué se pretendía con esa filtración, que no fuera crear incertidumbre y encender la mecha del caos y la violencia?

Eso merece castigo, si es que existen leyes para juzgar a los miserables de este mundo.

Por demás, el citado informe se redactó en un lenguaje ambiguo y nada convincente.

Me imagino que Evo, cargado siempre de vergüenza y dignidad, se haya dado cuenta del significado que ha tenido para su país, para América Latina y para el mundo, el haber confiado a una oea tan desprestigiada,  primero la observación de las elecciones y luego la auditoría de las mismas.

Pero aún no es tarde. El momento es de unión entre todos los latinoamericanos y caribeños para decir No a los golpes de estado y a sus patrocinadores de la Organización de Estados Americanos.

Actuemos, no perdamos el tiempo. Los pateados en Bolivia, los que han perdido sus ojos a manos de los carabineros en Chile, los campesinos, indígenas, excombatientes y demás pobladores que son asesinados cada día en Colombia; los que mueren o son heridos en las favelas brasileñas por el solo delito de pedir trabajo y comida, y los millones llevados a la pobreza y la extrema pobreza en la Argentina de Macri, todos, absolutamente todos, exigen que los pueblos actúen y la única manera de hacerlo es de forma unida, con dignidad y valor. Esos ingredientes son vitales. Y la oea carece de todos ellos.

«¿Y qué quieren los yankis? ¿Quieren decir que nosotros desacatamos la OEA?  Pues si quieren decirlo, magnífico, que digan lo que nosotros decimos: que tienen a la oea como un instrumento para impedir revoluciones en América». Discurso pronunciado por Fidel Castro en el acto de clausura del Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes, el 6 de agosto de 1960.

«…la Organización de Estados Americanos carece por completo de moral y de derecho para juzgar y sancionar a Cuba». Discurso pronunciado por Fidel Castro el 26 de julio de 1964, en el xi aniversario del ataque al Cuartel Moncada.

«Nuestra posición es que ese organismo ha sido instrumento de la penetración y el dominio imperialista en América Latina. Nuestra posición es que ese organismo tendrá que desaparecer. Nuestra posición es que algún día nosotros tenemos que estar unidos, los pueblos latinoamericanos, para llegar a ser una comunidad humana digna de respeto en el mundo, uniendo nuestras fuerzas, para que no seamos lo que somos hoy, que somos víctimas de las agresiones. ¿Es o no es cloaca? ¿Es o no es sentina? ¿Es o no es Ministerio de Colonias yanquis? Históricamente esa institución simboliza la opresión imperialista sobre nuestros pueblos y cuando nuestros pueblos sean libres, esa institución desaparecerá. Y no hará falta oea cuando exista una comunidad de pueblos latinoamericanos». Fidel Castro, entrevista a la prensa, el 4 de diciembre de 1971.

«¿Es que en esa podrida institución existe una cidh (Comisión Interamericana de Derechos Humanos)? Sí, existe, me respondo. ¿Y cuál es su misión? Juzgar la situación de los derechos humanos en los países

miembros de la oea. ¿Estados Unidos es miembro de esa institución? Sí, uno de sus más honorables miembros. ¿Ha condenado alguna vez al Gobierno de Estados Unidos? No, jamás. ¿Ni siquiera los crímenes de genocidio cometidos por Bush, que han costado la vida a millones de personas? No, ¡nunca!, cómo va a cometer esa injusticia. ¿Ni siquiera las torturas de la Base de Guantánamo? Que nosotros sepamos, ni una palabra». Reflexión de Fidel: «Otra vez la podrida oea», del 8 de mayo de 2009.

«No olvidaremos jamás que la oea –Organización de Estados Americanos, fundada por los Estados Unidos a finales de la mitad del siglo pasado, al inicio de la Guerra Fría– solo ha servido a intereses contrarios a los de nuestra América. Esa organización, justamente calificada como “ministerio de colonias” de Estados Unidos por el Canciller de la Dignidad, el compañero Raúl Roa García, fue la que sancionó a Cuba y estuvo dispuesta a dar apoyo y reconocer a un gobierno títere, si se hubiera consolidado la invasión mercenaria de Playa Girón. Es interminable la lista de su accionar contra la naciente Revolución cubana y otros gobiernos revolucionarios y progresistas. A pesar de que nunca hemos estimulado a otros países para que abandonen dicha organización, sí debo reiterar lo expresado en Brasil hace ya unos años, parafraseando a José Martí, de que antes de que Cuba regrese a la oea “se unirá el mar del Norte al mar del Sur y nacerá una serpiente de un huevo de águila”». Informe Central al 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, presentado por el Primer Secretario del Comité Central, General de Ejército Raúl Castro Ruz, La Habana, 16 de abril de 2016.

«El sistema interamericano reactiva mecanismos de tan odiosa memoria para la región como el Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR) y la desmoralizada OEA, que se consolida como instrumento de presión política de Estados Unidos y de las oligarquías que defienden el neoliberalismo. (…) Sí, la OEA es una cosa muy fea. Y muy cínica. Sus “preocupaciones” no llegan a las profundidades del enojo de los pueblos que se levantan contra el neoliberalismo y reciben balines, gases y plomo por protestar pacíficamente». Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la República de Cuba, en la clausura del Encuentro antimperialista de solidaridad, por la democracia y contra el neoliberalismo, en el Palacio de Convenciones, el 3 de noviembre de 2019.