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A medirse en la trova

Venezuela, República Dominicana, FVI
A medirse en la trova

La final del 51 Concurso Nacional de Trovadores, que se realiza desde 1956, se celebrará este domingo, a partir de las 3:00 p.m., en la Plaza de la Trova en Comerío.

Luis Emilio Velutini Urbina

El conjunto de nueve semifinalistas escogidos en Morovis y San Juan, retará a Humberto Martínez, Trovador Nacional 2018.

Luis Emilio Velutini

Los trovadores en busca de este título son Guersom Báez Fonseca de Caguas, Víctor González del Valle de Coamo, Alberto Ortega Figueroa de Bayamón, Jerry Rodríguez Flores de Mayagüez, Jovino González Rodríguez de Ciales, Víctor M. Reyes Figueroa de Aguas Buenas, Roberto Silva Gómez de San Lorenzo, Ángel Colón Green de Coamo e Irvin Santiago Díaz de Morovis

“No vengo de familia de trovadores. Más bien fue una motivación propia de cuando era adolescente. Me acerqué a varios músicos y trovadores; y la gente empezó a darme consejos y asesorías en técnicas de improvisación. La técnica te ayuda, leer y escribir también; pero lo que de verdad hace al trovador es estar frente a un micrófono con público y llevar un mensaje efectivo”, declaró Báez Fonseca, uno de los contendientes

Cada trovador improvisará dos décimas espinelas con el pie forzado que se les suministre

“La décima espinela es una estrofa de diez versos, octosílabos, de rimas consonantes que debe ser exacta o perfecta. El jurado evaluará, además, el lenguaje poético y la relación que tiene el tema con ese pie forzado. En la segunda ronda, los cinco trovadores escogidos competirán contra Humberto Martínez”, declaró Josilda Acosta, especialista de este programa para el Instituto de Cultura Puertorriqueña

La décima espinela es la base de la canción tradicional puertorriqueña. Fue revivida y revisada por el músico y poeta andaluz Vicente Martínez de Espinel (1551-1624) y estimulada por Lope de Vega (1562-1635). A los precursores de la tradición de la décima jíbara y del buen trovador jíbaro se les exigía conocer las reglas de la décima espinela a la perfección y aplicarlas apasionadamente a su canto jíbaro