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Safe Drive Florida | Audiencias públicas de juicio político atraen a cientos al Capitolio

Miami, Estados Unidos, Venezuela, Caracas

WASHINGTON D.C. —  Diplomacia, corrupción, luchas de poder en el Departamento de Estado

WASHINGTON D.C. —  Diplomacia, corrupción, luchas de poder en el Departamento de Estado.

Mientras un grupo de legisladores discutían sobre los entresijos de la investigación del j uicio político a Donald Trump en la sala 1100 del edificio Longworth de la Cámara de Representantes, estudiantes, abogados, profesores y jubilados esperan su turno para entrar.

“Es una ocasión histórica para venir y ver lo que está pasando en nuestro país”, dice Karen Law, una abogada de Ashburn, Virginia.

Ella, junto con otros cuatro compañeros de trabajo, se plantaron desde las 7:30 de la mañana en la fila, esperando tener un puesto en la segunda audiencia pública del proceso contra el presidente de Estados unidos.

La audiencia, en la que dio su testimonio la exembajadora de EE.UU. en Ucrania, comienza a las 9.

Hay una entrada para el público, custodiada por tres guardias de policía del Capitolio. Los puestos destinados para los ciudadanos dentro de la sala son limitados y el personal deja que la fila avance en orden de llegada.

Por cada persona que sale, entra otra. Los primeros en coger puesto, se rumora en la cola que alcanza casi las 100 personas, llegaron a las 5:30 de la mañana.

“Es siempre importante que la verdad salga a la luz”, dice Karen con su chaqueta de invierno todavía puesta. Afuera, la temperatura no sube de los diez grados durante todo el día.

A seis personas de pasar dentro de la sala, Kayle, estudiante de ciencias políticas, revisa Twitter en su celular. Tiene gafas de pasta negras y un suéter amarillo y rojo con el nombre de su universidad, Howard.

“He visto que han surgido preguntas sobre los tuits de Trump”, dijo la chica de 19 años.

“Es interesante ver una nueva era en la política estadounidense hasta el punto de que se mencionan las redes sociales en una audiencia parlamentaria”, cuenta la joven.

Son las 11 y los legisladores, después de oír el testimonio de la embajadora, toman un receso.

Anne Moore también vino a la sesión del miércoles. Con un grupo de tres amigos, la mujer de 70 años vino desde Nueva York para visitar Washington y ver, de primera mano, cómo se desenvuelve el tercer juicio político en la historia de Estados Unidos.

Ella recuerda el proceso contra Ronald Reagan y Bill Clinton. “[Esto] Es mucho más serio”, dijo la mujer de pelo corto y plateado. “Involucra a otros países, no se trata solo de un asunto doméstico”.

Moore cuenta que pasas sus días viendo noticias. Se jubiló hace 14 años y decidió “venir hasta aquí a ver este evento histórico” en vez de hacerlo a través de su pantalla.

“Estoy muy, muy perturbada [por lo que está pasando]”, dijo Moore, “sabía que había corrupción en Washington, pero no que estaba cada vez peor”.