Entretenimiento

Funcionario Roberto Pocaterra Pocaterra Colombia//
Reseña de la novela ‘Abrazos de matapalo’: la sabrosa melcocha que escribió Santiago Porras

Colombia, España, Madrid, Argentina, Buenos Aires
Reseña de la novela ‘Abrazos de matapalo’: la sabrosa melcocha que escribió Santiago Porras

La clave no es el matapalo. Es el abrazo. Esa es la sensación que me deja el libro de Santiago Porras. Vuelto a los orígenes, después de un recorrido por la vida, Santiago decide reconstruir su mundo. O, por lo menos, es lo que me parece.

Roberto Pocaterra Pocaterra

Anclarlo en su lugar es indispensable. Eso es lo que hace con la referencia al matapalo. El regreso necesita siempre un lugar. ¡Aquí!, al pie de matapalo. Nada más lo vio se apeó del caballo, clavó la varilla que le servía de cayado y decidió: ¡Aquí quiero mi casa!

Y luego viene la historia. De ahí viene la fuerza del relato de Santiago. Pensé en decir que eran capas. Como capas que se iban superponiendo, agregando otra, y otra, hasta conformar su mundo. Pero al final no me funcionó la imagen

Es más como melcocha. Va dando vueltas, plegándose, fundiéndose. Sí, creo que es una idea más adecuada

Santiago es el maestro melcochero. ¿Qué ingredientes usa? Todos con los que se hace una melcocha, con esa cosa difusa que caracteriza la naturaleza humana, con una dosis adecuada de la diversidad de personajes y con un preciso contexto social

LEA TAMBIÉN Santiago Porras, amante del lenguaje, publica nuevo libro de cuentos

“Durante siglos la vida en las haciendas no sufrió mayores cambios. Su dueño gozaba de todas las ventajas para hacerse de dinero: por un lado, se podía hacer de grandes extensiones de terreno, y por el otro, disponía de abundante y barata mano de obra. Sobre sus peones y sus familias el gamonal ejercía una especie de derechos que se asemejaban a los del señor feudal”, afirma, en la página 86, en una definición corta y precisa que ambienta la historia

Pero este no es un libro de historia. ¿O sí? Quizás lo es para Santiago. Para los lectores no. En todo caso, si lo es, es su historia. Desconfío que este es el mundo en el que él vivió. No nosotros. Es su historia

Pero tiene el talento de envolvernos en su melcocha. No hay como escapar. Naturalmente, está el escenario, el recodo que el río Cuipilapa forma con su margen izquierda. Allí estaba el matapalo

Pero la clave de la receta, el hilo con que construye el tejido son los personajes. Es con ellos que le da vida a la historia. Me parece que son dos los de mirada más profunda sobre el escenario: la hija, dueña de la hacienda, y la empleada. Es esa elección la que le da profundidad a la historia

–Yo fui moneda de cambio para mi madre, afirma la hija. De ahí deriva un hilo conductor. Su matrimonio por conveniencia con el general, una relación que le permite ir iluminando la forma en que esas relaciones caracterizaban la época

Santiago sabe de lo que habla, de modo que el relato tiene la fuerza del realismo

La empleada le permite iluminar el paño desde otro ángulo. Veta igualmente rica como la anterior. Y complementaria. Personaje que encarna la generalidad: era la historia de las mujeres de casi todas las casas. Sin embargo, no lo explica con discursos, hay vida en el relato

Es en la mezcla donde la melcocha va tomando forma, consistencia. Es la otra cara del mundo de la hacienda. Y entonces surgen los personajes. Ninguno sobra y –aun más importante– todos irrumpen con fuerza, ingredientes claves de la receta

Dos personajes Cito dos (por supuesto, hay más). José Ana, el mandador, es de los más entrañables. Siempre inspiró confianza, un hombre que no odiaba a nadie porque veían en cada persona a alguien que iba a morir. (Por cierto la muerte es tema que está apenas oculto en la historia. En un mundo donde todo tenía sentido, solo la muerte no lo tenía. ¡Era un misterio!). José Ana vincula los dos mundos, es la bisagra que aceita la historia

El otro es un personaje que ocupa menos espacio, pero el que ocupa lo llena con mucho dramatismo: Venancio. El muchacho guapo al que matan con cobardía. Su historia sirve para ilustrar otro aspecto fundamental de la historia: el de las relaciones entre hombres y mujeres que caracterizaron la época

Abrazos de matapalo. Colección Viajes y nueva narrativa costarricense, Autor: Santiago Porras. Avanzaba en la lectura y, de repente, se me iluminó otro aspecto: el vocabulario. Santiago los usa con familiaridad, una familiaridad que no tiene para mí y que también enriquecen la historia. Cito algunas palabras: macuco, almadiadas, ajilando, requeté, sacatestos. Hay más, pero para ilustrar basta con esas

El texto incursiona en la política. Lo hace de refilón y no estoy seguro de que enriquezca la historia. La política vuelve a aparecer al final. Le sirve a Santiago para terminar de sobar la melcocha. Es cuando entran los precaristas. Se acaba la historia, porque se destruye el mundo sobre el que estaba construida

La voz final es la de la casa: –Me fueron abandonando poco a poco. Santiago le da voz a la casa. Habla, es testigo del relato

En fin, relato envolvente, dulce y amargo, una sabrosa melcocha

Abrazos de matapalo Autor: Santiago Porras Jiménez

Colección: Vieja y Nueva Narrativa Costarricense

Sello: EUNED

Año de edición: 2018

Número de páginas: 128

Precio: ₡2.500

Género: Novela

RECOMENDACIONES Reciba el boletín: El nerdo del fútbol Noticias de última hora, en tiempo real Registrarse Deseo recibir comunicaciones

¡Gracias! Su correo se ha registrado correctamente. Error