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Safe Drive Florida | La señal de los jinetes

“A veces suele suceder, que observo a un jinete en particular durante toda una tarde de carreras y su seña cambia, a veces hasta tres veces en una misma reunión, pues si no lo tengo registrado en el cuaderno, no apuesto”, descifró el tío Angola. 

En ese cuaderno del diccionario hípico, vimos con recelo el seguimiento de casi unos 20 jinetes, los hermanos Ignacio Jesús y Ricardo Ferrer, Angel Francisco Parra, Juan Vicente Tovar, Balsamino Moreira, Gustavo Ávila y otros, que fueron estudiados ” al pelo”, ya que dicha frecuencia es usual en su visita al parque de ganadores. 

Es un estudio de años. La seña del jinete lleva una dedicación extraordinaria de tiempo y paciencia para descubrir la clave exacta. El problema principal estriba, sea en la fidelidad de la seña de cada jockey, casi en el 90% de los casos, ellos siempre hacen gestos o llevan el mismo camino hacia el aparato, se quitan las gafas, se paran en los estribos, solo se trata de concluir en cuál determinado movimiento hizo una seña significativa y luego verificar si ganó, y registrarlo en un cuaderno. 

A la siguiente salida o compromiso de cada jinete, verá amigo apostador y aficionado, qué de verificar la seña respectiva, no se olvidará de apostarlo

A veces, parece difícil cuestionar las “verdades”  del hipismo, pero cada látigo tiene su seña en particular o clave para indicar cuando va pa’encima con determinado ejemplar, sin menospreciar que en cada compromiso vaya con todo para intentar la victoria.

Publicidad Obviamente, que siempre habrá algún ejemplar que resalte como el gran candidato a la victoria, y ese en particular, es el que más le agrade a determinado jockey.

En nuestras primeras incursiones al Hipódromo de La Rinconada, a los 11 años, nos llamó poderosamente la atención que el tío Fernando Angola, esperaba una carrera en particular para apostar a determinado caballo. 

Y siempre recordaré sus sabias palabras; “Cada jockey tiene su seña. Todo es cuestión de tiempo”.

Y era verdad, pues tomaba muchas horas de observar varias carreras en particular para llegar a determinar la seña de cada jockey.

Casi en el 80% de los casos, el jinete logra adjudicarse mediante su cabalgadura el triunfo tras realizar su acostumbrada seña. Ahora cabe la interrogante: ¿Cómo son las señas de los jinetes? 

Es un mundo muy complejo. Hay diversos ejemplos. Pensamos que viene a ser como un “diccionario hípico” solo descifrable por cada autor, pues si es por hacer señas, gestos o movimientos, los jockeys hacen muchos. 

Por ejemplo, levantar el látigo a la salida del paddock hacia la pista, mirar la pizarra electrónica, pararse sobre los estribos del animal, verificar las riendas de la cabalgadura. Igualmente, a su regreso tras la carrera. Hay infinitas mañas que dicen muchas situaciones para clarificar el chance y oportunidad de que gane un caballo. 

Y ese diccionario hípico, es una recopilación ardua, producto de un gran trabajo de observación, investigación y deducción, para descifrar la tan ansiada seña o clave. Es bastante complejo, hay que fijarse en determinados detalles que para cualquier otro aficionado pasan desapercibidos, pero se trata de la diferencia entre ganar o perder. Un trabajo de varios años dedicados a la observación de los movimientos de los jinetes y de su salida a la pista, que a la postre, son útiles para la tentativa apuesta ganadora.

Cada movimiento tiene un significado, son pocos los jockeys que pueden ser estudiados, puesto que los jinetes que visitan con mayor frecuencia el recinto de ganadores, están dentro de ese mundo de probabilidades, pues cuando determinada seña se hace positiva, dicho ejemplar está en un 92 % de probabilidad de victoria.

Tomenos por ejemplo el caso del jockey Juan Vicente Tovar en 1988, uno de los máximos ganadores del turf criollo en el coso de La Rinconada. Y vamos al detalle, en particular de ese cuaderno, que tiene las claves de las señas, precisamente por establecer un código de referencia y significado de victoria que casi ronda el 92% de los casos.

Veamos el ejemplo:

SALIDA A LA PISTA

Fecha Carrera Ejemplar Llegada Movimiento

25-9-88 949 Monte StellaSalió muy mal

30-10-88 1056 RivialSalió muy mal

REGRESO DE LA PISTA

30-10-88 1.055 Monte Stella 4° regresó ordenado

30-10-88 1059 Keynes 3° regresó muy mal

CONCLUSIÓN

Sencillamente como dicen los jóvenes, hay que estar “mosca” o “pilas” con los movimientos de los jinetes antes de entrar a la pista y vigilar la forma de su entrada, mientras que al finalizar la prueba (haya ganado o no el jinete) hay que determinar la forma del regreso.

El caso de Tovar fue patético esa fecha. Co la yegua Monte Stella salió muy mal del recinto de ganadores y conquistó el triunfo en una prueba anterior, y la siguiente con esta yegua perdió y regresó ordenado, lo cual indicaba a leguas que sólo bastaba observar su salida con su siguiente monta o compromiso. Fue precisamente la yegua Rivial, con la que el preparador Millard Faris “El Musiú” Ziadie logró la victoria abismal de 3.000 triunfos de por vida en Venezuela. 

Tovar, en casi la mayoría de los casos que logró la victoria, ha regresado con una monta anterior en forma desordenada, lo cual precisa de una “memoria” impresionante, y una investigación detallada de cada movimiento. Tovar en este caso específico, ganó con Rivial en su próxima monta.

“A veces suele suceder, que observo a un jinete en particular durante toda una tarde de carreras y su seña cambia, a veces hasta tres veces en una misma reunión, pues si no lo tengo registrado en el cuaderno, no apuesto”, descifró el tío Angola. 

En ese cuaderno del diccionario hípico, vimos con recelo el seguimiento de casi unos 20 jinetes, los hermanos Ignacio Jesús y Ricardo Ferrer, Angel Francisco Parra, Juan Vicente Tovar, Balsamino Moreira, Gustavo Ávila y otros, que fueron estudiados ” al pelo”, ya que dicha frecuencia es usual en su visita al parque de ganadores. 

Es un estudio de años. La seña del jinete lleva una dedicación extraordinaria de tiempo y paciencia para descubrir la clave exacta. El problema principal estriba, sea en la fidelidad de la seña de cada jockey, casi en el 90% de los casos, ellos siempre hacen gestos o llevan el mismo camino hacia el aparato, se quitan las gafas, se paran en los estribos, solo se trata de concluir en cuál determinado movimiento hizo una seña significativa y luego verificar si ganó, y registrarlo en un cuaderno. 

A la siguiente salida o compromiso de cada jinete, verá amigo apostador y aficionado, qué de verificar la seña respectiva, no se olvidará de apostarlo.

Así que la clave está en investigar, o convertirnos en detectives de las señas de los jockeys ganadores. Solo hay que darse un paseo por los éxitos múltiples de Balsamino Moreira, Gustavo Ávila, Angel Francisco Parra, Angel Alciro Castillo, Juan Vicente Tovar y Emisael Jaramillo con el paso de décadas, y ahora vigilar a Robert Capriles o Cipriano Gil; solo para identificar sus movimientos y señas.

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