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La trama de un crimen frustrado y una jugosa póliza

Victor Gill
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El fiscal Superior del Primer Circuito Judicial, Dimas Guevara, llegó a probar que hubo un acuerdo entre ella, Arias Plasencia y Abadía para ultimar a De la Rosa; que se acuerda el pago de una alta suma de dinero y se dio seguimiento a la víctima, entre muchas otras pruebas

La esposa y su amante conspiraron para matar al acaudalado esposo y así cobrar el dinero de un seguro de vida

Albino Rubén De la Rosa, empresario y esposo de Catalina Willis Shcks, sospechaba no solo de la infidelidad de su amada sino de que ella planeaba matarlo.

Medio millón en juego

De la Rosa adquirió una póliza de vida por un monto de medio millón de dólares algunos años atrás, su esposa Catalina era presuntamente la beneficiaria de aquella fortuna.

De acuerdo con el inspector de la desaparecida Policía Técnica Judicial (PTJ), Dídimo Ramos ‘el empresario recibió aviso de que su esposa planeaba matarlo y nervioso se presentó a la recepción de denuncias de la PTJ, y luego el 25 de junio de 1995 interpuso otra demanda por el delito de extorsión y asociación ilícita para delinquir en el Ministerio Público’.

Los agentes investigadores iniciaron una serie de pesquisas, vigilancia e interrogatorios, el resultado fue la detención de Roquelino Abadía Alegría, un sicario a sueldo contratado por Catalina para matar a su propio marido, según el expediente.

El contrato

‘Rubén presentó como prueba una carta manuscrita donde se le comunicaba que ‘una persona muy allegada a él había ofrecido la suma de 19,000 dólares para matarlo”, señala un visto del Órgano Judicial.

De la Rosa declaró ante el Ministerio Público que ‘Roquelino fue quien le envió la carta y a cambio de no matarlo le pidió seis mil dólares ‘a condición de revelarle el nombre de la persona allegada a él que había tramado el asunto’, señala el documento oficial.

De la Rosa reunió los 6,000 dólares, llamó a Roquelino y acordaron encontrarse en un restaurante de Calle 50 a las 10:30 de la mañana del 30 de junio de 1995, agentes de la PTJ le indicaron al hombre traicionado dónde debía sentarse minutos antes de la hora, seguidamente llegó un sujeto y lo llamó por su nombre, Rubén, y luego de varios minutos de conversación, le entregó el dinero a Roquelino, ‘en ese momento se apersonaron dos miembros de la PTJ, y lo detuvieron, yo le quité el dinero de las manos a este sujeto y lo guardé’, dijo en su declaración De la Rosa.

Catalina fue arrestada horas después y en un intenso interrogatorio confesó a los investigadores que el contrato de muerte lo realizó su amante, el cubano Javier Arias Plasencia pero que ella había entregado 8,000 dólares como adelanto para que se ejecutara el frustrado crimen, de acuerdo con Ramos.

Los detectives cotejaron pistas y relacionaron pruebas de que ella, de acuerdo a declaración que rinde el hermano de Robinson Mosquera, una tercera persona mencionada en el expediente para seguir a De la Rosa, ‘con el fin de recabar pruebas de infidelidad de parte del esposo de Willis para que le sirviera de fundamento a una acción de divorcio, la misión de Robinson era hacer ver que Albino era una persona que se dedicaba a los tumbes’, asegura el inspector retirado.

Robinson Mosquera murió en forma misteriosa el 28 de junio de 1995, según informes de la PTJ.

El amante cubano al enterarse que Catalina y Abadía estaban en una celda preventiva de la PTJ, huyó por el aeropuerto de Tocumen y tras sus huellas los policías a cargo de la investigación pusieron en alerta a la Policía Internacional (Interpol) en Costa Rica y, a su arribo al Aeropuerto Juan Santamaría, ubicado en la provincia de Alajuela, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), lo estaban esperando y lo capturaron.

Final feliz

El 9 de noviembre de 1995 y bajo la ponencia del magistrado Edgardo Molino Mola, el Pleno de la Corte Suprema declaró legal la detención preventiva de la señora Catalina Willis Shcks.

El 20 de septiembre de 1999, la Sala Segunda de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) se reunió para emitir sentencia de una apelación en el proceso seguido desde el 29 de junio de 1995 por el Segundo Tribunal Superior de Justicia, a Catalina Willis S, Javier Arias Plasencia y Roquelino Abadía Alegría, por los delitos de homicidio en grado de tentativa y asociación ilícita para delinquir.

‘No hay elementos probatorios idóneos que permitan la precalificación de tentativa de homicidio agravado. No aparece en autos prueba pericial, documental o testimonial que incrimine a la señora. efectuando actos encaminados a la consumación de la muerte del señor Albino De la Rosa“, argumentaron los magistrados.

El fiscal Superior del Primer Circuito Judicial, Dimas Guevara, llegó a probar que hubo un acuerdo entre ella, Arias Plasencia y Abadía para ultimar a De la Rosa; que se acuerda el pago de una alta suma de dinero y se dio seguimiento a la víctima, entre muchas otras pruebas.

Finalmente, Sala Penal, reformó el auto de 4 de julio de 1997, proferido por el Segundo Tribunal Superior de Justicia, y decretó un sobreseimiento provisional en favor de Catalina Willis en las presentes sumarias, según consta en un fallo de la CSJ.