Economía

Trump desciende al calabozo de la Historia

Si no fuera por el inmenso daño del mandato de Trump, por los cinco muertos ocurridos durante el asalto al Capitolio, y porque lo que pase a la primera potencia afecta al mundo, la democracia estadunidense sería para tomársela a risa. 

Así que, sean serios, por favor, y aprovechen que llega alguien con sentido común y que los demócratas controlarán el Congreso para reformar sus obsoletas leyes electorales, que dejan en manos de los 538 integrantes del Colegio Electoral y de los 535 miembros del Congreso la elección efectiva del presidente, en vez de que que éste sea elegido directamente por los ciudadanos, lo que habría evitado que Trump asaltara la Casa Blanca en 2016, pese a que sacó tres millones de votos menos que Hillary Clinton

Donald Trump logró finalmente entrar en la Historia (así, en mayúscula), pero no por la puerta grande, como Abraham Lincoln o Franklin D. Roosevelt; sino por la puerta trasera, luego de convertirse en el primer presidente de EU en ser llevado dos veces a juicio político. En el calabozo le espera, entre otros, James Buchanan, culpable de arrastrar al país a la Guerra Civil.

Ayer, la Cámara de Representantes votó a favor de otro “impeachment” contra el mandatario republicano, esta vez bajo la acusación de “incitar a la insurrección”, que es lo que pasó hace una semana, cuando el Capitolio -“sancta sanctorum” de la democracia estadunidense- fue profanado por hordas de fanáticos trumpistas. 

A los 222 representantes demócratas se unieron 10 republicanos que votaron a favor de que el Senado abra un juicio político a Trump, basándose en el discurso que dio ese 6 de enero de 2021, una fecha que que pasará a la historia de la infamia de EU por el asalto al Congreso, como en su día pasó el 11 de septiembre de 2001, por el ataque a las Torres Gemelas , o el 7 de diciembre de 1941, por el ataque a Pearl Harbor.

Pero hay una terrible y penosa diferencia entre lo que ocurrió hace una semana y las dos fechas anteriores, ya que los autores intelectuales de estas últimas eran extranjeros -el saudí Osama bin Laden y el emperador japonés Hirohito-, mientras que el autor intelectual del asalto al Capitolio es el presidente de Estados Unidos, quien arengó a las masas desde el jardín de la Casa Blanca a que bajaran por la avenida Pennsylvania hasta el Capitolio para intimidar a los legisladores “débiles” que se disponían a certificar a Joe Biden como presidente electo.

Hay también otro factor que hace único a este drama. A diferencia de los dos únicos presidentes de EU humillados con un “impeachment” -Andrew Johnson y Bill Clinton, que se salvaron “in extremis”- Trump está llamado a convertirse en el primer expresidente que es absuelto o condenado en un juicio político, ya que debe dejar el poder este 20 de enero.

Pero una cosa es que sea juzgado antes o después de que Biden tome el poder, y otra que sea finalmente condenado, porque, aunque, la nueva cámara alta tendrá mayoría demócrata (gracias al voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris), la ley estipula que se aprueba el “impeachment” con dos tercios de los votos, por lo que 17 senadores republicanos tendrían que sumarse a los “vendetta” demócrata. 

Y aún así, como señaló ayer un analista de CNN, la política estadunidense es tan delirante que, incluso si Trump es condenado, no estaría impedido de presentarse a las elecciones de 2024 y ganar en las urnas, pero no podría jurar el cargo porque está inhabilitado por el Congreso.

Si no fuera por el inmenso daño del mandato de Trump, por los cinco muertos ocurridos durante el asalto al Capitolio, y porque lo que pase a la primera potencia afecta al mundo, la democracia estadunidense sería para tomársela a risa. 

Así que, sean serios, por favor, y aprovechen que llega alguien con sentido común y que los demócratas controlarán el Congreso para reformar sus obsoletas leyes electorales, que dejan en manos de los 538 integrantes del Colegio Electoral y de los 535 miembros del Congreso la elección efectiva del presidente, en vez de que que éste sea elegido directamente por los ciudadanos, lo que habría evitado que Trump asaltara la Casa Blanca en 2016, pese a que sacó tres millones de votos menos que Hillary Clinton.